Lo primero que hemos de apuntar es que este término no hay que confundirlo con el término tipográfico Sangrado o Sangría tipográfica, puesto que son cosas distintas.

En todo proceso productivo existen movimientos dados por el propio funcionamiento de la maquinaria. Tanto en la impresión como en la post-impresión las máquinas que se utilizan tienen tolerancias, márgenes de error, inherentes a su propio funcionamiento. Para evitar que estos movimientos sean visibles en el producto final, se utiliza el sangrado y los márgenes de seguridad. Con su correcto tratamiento no “corregimos a la máquina”, tenemos en cuenta su comportamiento y lo “evitamos”.

En la imagen siguiente podemos observar claramente el concepto de margen de seguridad y de sangrado.

  Márgenes para el correcto recorte de impresiones

Sangrado:

Sangre es el término que indica el tamaño de más que damos a nuestro diseño contando con que a la hora de cortarlo en la guillotina o con un troquel quedará al tamaño de diseño deseado. Entre otras cosas evita la posibilidad de que queden bordes blancos alrededor del trabajo terminado.

El sangrado se aplica a las páginas de nuestro documento en la configuración del archivo, así como en todos los elementos del diseño que queramos que vayan a sangres en cada página. Es importante entender que las sangres “no se hacen solas” en nuestro diseño, si configuramos en nuestro archivo que el documento tenga 3 mm de sangres en cada página, esto no quiere decir que ya todo nuestra diseño tenga esas sangres, lo que quiere decir es que en el archivo “habrá el espacio reservado de 3 mm de sangres en cada página”, para que nosotros estiremos los elementos necesarios que deban ir a sangre.

El mínimo a añadir en la configuración del documento es 3 mm. por cada lateral de página. Para packaging y productos troquelados en general, es mejor añadir 5 mm.

 

Margen de seguridad:

Entendemos sangrado y margen de seguridad el espacio que hay desde el corte de la página hasta el inicio del diseño hacia el interior del mismo. Es ese espacio que dista del corte de la página y que solemos siempre dejar un espacio prudencial, por estética en principio y por necesidad técnica posterior.

Se debe reservar un espacio mínimo de unos 3 mm de distancia sobre aquellos elementos del diseño que no queremos que hagan sangre.